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mejor aprovechamiento de los predios y mayores densidades. Por lo que respecta al IPTU
            se ha empleado de manera intermitente y con éxito parcial en ciudades como Porto Alegre,
            no obstante se carece de evidencia concluyente, aunque su potencial para lograr un mejor
            aprovechamiento es ampliamente citado por distintos autores.

            Por lo que se refiere al financiamiento de infraestructura, el número de instrumentos con tal fin
            es muy amplio. Están los que se vinculan con el impacto de una obra o desarrollo, en el que el
            promotor asume los costos y los internaliza al momento de la venta del producto. Asimismo,
            existen aquellos que se vinculan con las contribuciones de mejoras y que consisten en el pago
            de una obra, o parte de esta, por los beneficiarios. Respecto de los primeros, el financiamiento
            de la infraestructura puede ser en el sitio del desarrollo y como medida de mitigación o en otras
            zonas de la ciudad como medida de compensación. Son empleados en muchas ciudades de
            los Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, España, México, Colombia, así como en ciudades
            de otras regiones del mundo. Destacan particularmente los denominados Impact Fees en
            Estados Unidos, Planning Gains en Gran Bretaña, Land Development Contribution Fund, en
            Australia, entre otros [45]. En el caso de los segundos, están las contribuciones por mejoras
            en México, Colombia y otros países de la región.
            En relación al grupo de instrumentos de inclusión, éstos se presentan de diferentes formas.
            Existen los de carácter obligatorio en los que un porcentaje mínimo de unidades de vivienda
            debe ser de un segmento inferior al producto principal de un desarrollo dado. En este sentido
            están los instrumentos conocidos como Vivienda Inclusiva (Inclusionary Housing) utilizados
            en los Estados Unidos y con diferentes reglamentaciones dependiendo de la ciudad. De es-
            ta manera se puede exigir un mínimo de viviendas públicas en un desarrollo dado como el
            15 % en Cambridge, Massachusetts. También se presentan en países como la Gran Bretaña,
            España y Colombia [45]. En muchos casos, incluyendo los mismos países, existen versiones
            más flexibles en las que se otorga un bono de densidad a cambio de incluir o incrementar el
            número de unidades por desarrollo.
            4.2.2 La experiencia mexicana.


            Uno de los ejemplos de instrumentos de planeación más recientes son los Perímetros de
            Contención Urbana (PCU), emitidos por la CONAVI y SEDATU, cuyo objetivo es contener el
            crecimiento de las ciudades. A pesar de ser considerado como un gran esfuerzo de coordi-
            nación, su aplicación es parcial ya que sólo afecta a la vivienda objeto de subsidios federales.
            Por otra parte la metodología de los polígonos podría ser más detallada e incluir conceptos
            como el acceso a transporte, equipamiento público y áreas verdes, entre muchos otros. De-
            bido a la falta de solidez metodológica, los perímetros constan de frecuentes excepciones y
            han sufrido varias modificaciones desde su implementación. Asimismo, habrá que evaluar las
            externalidades que podrían generar, sobre todo en lo que refiere a los mercados de suelo.
            Otro ejemplo interesante, es el Sistema de Transferencia de Potencialidades empleado en el
            Distrito Federal [46], que, si bien es una versión local del original que surgió en la ciudad de
            Nueva York, ha sido exitoso. Dicho instrumento consiste en otorgar derechos virtuales de
            construcción a zonas que no los pueden emplear, por lo que los transfieren a otras zonas que
            cuentan con la zonificación e infraestructura para recibirlos.
            Asimismo, durante más de una década se empleó en el Distrito Federal un instrumento que
            se conoce como “Norma 26” y que consistía en una norma complementaria de los programas
            de desarrollo urbano locales y cuya finalidad era otorgar una serie de facilidades para la vivien-
            da de interés social y popular [46]. Dichas facilidades consistían en el aumento de niveles; la
            reducción de áreas libres; la eliminación, en algunos casos, del número de estacionamientos
            requeridos, entre otros aspectos. Sin embargo, actualmente la norma se encuentra en sus-
            pensión debido a que se presentaron algunos casos en los que se aprovechó el instrumento





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